Y eso es lo que esperan que el miedo condene el alma del desvalido, eso es lo que esperan las tinieblas que abundan bajo terrenos de carne y sangre. Mira como afloran como errantes almas pidiendo las cabezas de una felicidad que no se gesta y de la que desea existir pero se abruma y se esconde vigilante por miedo a no saber si realmente existe. Esa es, es la verdad porque del miedo se vive como un recurso, como agua para seres vivos, ese es mi factor de existencia, sumado a la duda existencialista del que dirán, del que será o como se gestará, porque al final de todo, no soy yo quien maneja esa certeza, no soy yo quien dice sí o no, o más aun decide por lo que otros piensan, por lo que otros sienten, por lo que desean amar u odiar.
Maldita la incertidumbre de no saber qué es lo que hay en el pensamiento de los otros, aquellos cuerpos pensantes que se conectan con tu ser, que viven en un mundo junto o cerca al tuyo, que afirman o niegan, aunque ello no sea lo que realmente siente y profesan. Y que se hace pues llorar, suplicar, gemir de dolor punzante, que hinca en el alma con fuerza, que desgarra las partes constitutivas y borra los recuerdos que se van construyendo. Y ahora qué, pues, empieza la confusión, una mítica bestia que duerme bajo alegrías y despierta con el dolor provocado por el mundo terrenal, que goza con el desamor y ve su prevalencia y sentido de existencia en los episodios desgarradores.
Esa es la que acecha entre los mundos inciertos, la que vive gracias a la tristeza, las malinterpretaciones y todo aquel sentimiento que se tiñe de gris y comienza a expandirse como la onda de la más mortífera bomba destructora. Pues que se puede hacer cuando el dolor gobierna, cuando manda a la bestia para alimentarse de mis tristezas y vivencias negativas, permitiendo que en dimensión crezcan, se hagan enormes y se transformen en quiméricas visiones de oscuridad total, rompiendo el diagrama de la esperanza que avasallada solo encuentra su refugio en el pequeño escondite de la esperanza. Que más que apenarse y dejar de pensar con claridad, que más que volar y llevar consigo todo pensamiento que en plena acción no tiene mas aristas que un punto en el plano, transformándose, bajo especulaciones, en la figura geómetra de tantos lados como granos de arena tiene la playa.
Que más hacer si tratar de eliminar, sabiendo que es en vano, que en el momento de la tristeza, alimentada por el pasado y por los acontecimientos actuales no hace más que asirse como enredadera en la reflexión, en el corazón del ser pensante, incrustando sus dimensiones con tanta fuerza como queriendo asfixiar el movimiento continuo para pronto apoderarse de sus fuerzas y seguir viva por mucho y mucho más tiempo.
Al final todo será así y el ciclo vicioso se repetirá, y cuando la paz vuelva, entre periodos, el alma riera de tan lastímeras declaraciones, reirá de sorna porque es feliz en el instante y reirá de preocupación porque sabrá que infame y oculta toda la visión de penumbra volverá a buscar a su víctima. Sigilosa ella se sumará a las experiencias y esperará que el ser flaquee y tropiece para alimentarse nuevamente de sus falencias. Es así y así será por mucho tiempo, nadie lo niega y nadie lo combatirá, solo el ser del cual se alimenta será el encargado de engendrar un plan que permita a sus propias fuerzas ser lo suficientemente resistente para afrontar lo que viene sabiendo se acercará, entendiendo que al final no podrá ser perdedor, ya que ello implicaría un sin sentido existencial, el cual nunca existirá, porque nunca se gesto y solo es palabra de vientos ajenos, que no viven, que no existen y que solo encuentran reflejo en los pensamientos de los errantes, de los problemas y de los fracasos en vida. Es así y así será.

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tristemente real…